En este ensayo fotográfico el malestar se expresa como un sinfín de estados de aflicción. Las aguas oscuras y densas son una metáfora del estado convulso del mundo, entre ellas, se halla siempre una mujer en diversas disposiciones, rodeada, sumergida o flotando. La sujeta se encuentra en equilibrio precario; a veces, la cubre el sistema, otras, es ella misma quien lo hace. En ocasiones intenta escapar, otras, simplemente se mantiene nadando bajo las espesas aguas.